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¿Se acabó lo bueno?

Mucho se ha hablado en las últimas semanas sobre la polémica disposición primera que el gobierno pretende introducir en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible. O lo que es lo mismo, la creación de una Comisión de Propiedad Intelectual con potestad para cerrar las páginas web que a su juicio violen los derechos de autor. La posibilidad de que un órgano no judicial pudiese tomar decisiones de este carácter indignó a gran parte de la comunidad internauta que días después presentaba el famoso “Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en Internet” por todos conocido.

Pero no es el Gobierno español el único que pretende comenzar a ejercer su control sobre Internet. Aunque la censura de la red lleve siendo el pan de cada día en regímenes como el cubano o el norcoreano desde sus inicios, a lo que no estamos tan acostumbrados es a que países como Australia e Italia legislen para limitar la libertad de sus ciudadanos.

En este último, la agresión que sufrió Silvio Berlusconi el pasado domingo y los apoyos que recibió su atacante, Massimo Tartaglia, en Facebook y otras redes sociales han sido aprovechados por su gobierno para anuncia puesta en funcionamiento de un decreto que regule las libertades de expresión en la web y manifestación. Aunque finalmente su aprobación se ha pospuesto para la próxima reunión del ejecutivo, la prensa italiana teme que el decreto imponga un sistema como los de China y Cuba.

Precisamente en China su Gobierno ha decidido prohibir las webs de carácter personal. Dando un paso más en su férreo control de este medio sólo permitirá poseer páginas a organizaciones y empresas. Con el pretexto de poner freno a la pornografía, el régimen chino continuará clausurando todo aquello que huela mínimamente a disidencia. Mientras el acceso a la pornografía sigue siendo fácil, vuelve a utilizar este argumento para impedir a sus ciudadanos la creación de sitios web, un verdadero atentado contra la libertad de expresión.

Por su parte, el Gobierno australiano ha anunciado la puesta en funcionamiento de un gran cortafuegos que impedirá la entrada a páginas que promuevan y faciliten material sobre pornografía infantil, violencia de género y abuso de drogas. Hasta ahí todo bien, pero lo cierto es que tras filtrarse en Marzo la lista negra de webs que manejaba, se descubrió que en ella aparecían contenidos realmente inofensivos como las páginas de algunos operadores turísticos e incluso la de un dentista.

Parece ser que los gobiernos de todo el mundo, incluso los democráticos, comienzan a temer a la capacidad de movilización que posee Internet y pretenden, como antes hicieron con otros medios como la televisión, adueñarse de algo que no les pertenece. ¿Crees que el futuro de la red pasa por el control gubernativo? ¿Hasta que punto puede intervenir el estado sin vulnerar los derechos fundamentales de los ciudadanos?

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