Siempre me han interesado las noticias sobre libros electrónicos, pero desde que me compré un Kindle 3 en abril me declaro fiel seguidor de esta tecnología a la que tanto está costando arrancar en España. Obviando el eterno debate sobre quién es el culpable de este atraso, parece que la llegada a nuestro país del gigante estadounidense Amazon servirá para que las editoriales empiecen a tomar conciencia de la importancia que tendrá este formato en el futuro.
Varias de ellas se han unido en Librosinlibro.es. Os dejo el artículo que escribí para Efe y que reproducen diversos periódicos en sus webs:
Alberto Peñalba
Madrid, 5 oct.- Hoy ha sido presentada en Madrid Librosonlibro.es, una plataforma virtual de venta de libros electrónicos integrada por once editoriales españolas independientes que ofrece a los lectores precios reducidos, ausencia de protección DRM y la posibilidad de elegir entre varios formatos.
Iniciado hace dos años por los responsables de “Ediciones del Viento”, “Reino de Cordelia” y “Menos cuarto ediciones”, este proyecto centra su actividad en la web www.librosinlibro.es, desde donde sus clientes pueden descargar, tras un breve registro, los cerca de setenta libros que componen su catálogo en la actualidad.
“Vivimos con ciento veinticinco euros al mes y la comida que nos dan en las iglesias”
Ser optimista en la España del 2001 era relativamente fácil. La economía vivía una época de bonanza auspiciada por un sector inmobiliario en auge. Los pisos se vendían sobre plano y los ayuntamientos no paraban de recalificar terrenos que las constructoras se rifaban. El ladrillo, decían, era la mejor inversión. Quien más y quien menos se lanzó a la compra de una segunda vivienda, si éramos tan ricos ¿por qué privarnos del apartamento en Torrevieja?
El paro descendía hasta niveles históricos, menos de dos millones de españoles, la mayoría empleados en la economía sumergida.
Atraídos por el progreso, millones de personas dejaron sus países en busca de un futuro mejor. Con papeles o sin ellos, los inmigrantes encontraban trabajo en poco tiempo. Plantaciones de fruta, cuidado de personas mayores o niños, limpieza de casas y, cómo no, la todopoderosa construcción les recibieron con los brazos abiertos. Hasta que la burbuja se pinchó.
De repente, el simpático marroquí que recogía fruta y la amable señora rumana que cuidó de nuestra abuela comenzaron a resultar una carga para nuestra maltrecha economía. Dicho y hecho, con la misma facilidad con la que los acogimos pasaron a engrosar, junto a millones de españoles, las listas de parados.
María es una de ellos. Con apenas catorce años, abandonó sus clases de peluquería en Ecuador y vino a España dispuesta a compatibilizar la jornada laboral con sus estudios. Han pasado casi diez años en los que la vida le ha mostrado su lado más amargo en demasiadas ocasiones. Ahora tiene dos hijos, fruto de relaciones distintas y se encuentra en paro. Tras concertar la entrevista me recibe en su humilde vivienda del madrileño barrio de Tetuán. Allí, me encuentro con una mujer joven, sólo tiene veinticuatro años. Regordeta y bajita, María parece cargada de vitalidad y luce una leve sonrisa. A diferencia de otras personas de su generación, las marcas en su cara reflejan un pasado cargado de momentos y experiencias terribles, como estoy a punto de conocer. Read more…
“Tu Spotify de libros” así es como se definen a sí mismos los responsables españoles de 24symbols.com. Y es que, si el popular servicio de streaming permite el acceso a miles de canciones, esta nueva aplicación hará lo propio con los libros. Cientos de obras estarán a disposición de los usuarios, que podrán elegir entre dos modelos: gratuito o premiun. La iniciativa ha creado tanta expectación que, a pesar de que no se espera una primera versión pública hasta marzo de 2011, su página web ya recibe más de 3.000 visitas diarias, ha sido mencionada por diarios como The Guardian o Le Figaro y el grupo de inversión Sidkap ha aportado 250.000 euros.
El domingo 14 de noviembre Madrid amanecerá cubierta de libros. El ayuntamiento, en colaboración con la cervecera Mahou, distribuirá 30.000 por las calles de la capital en lo que han calificado como “la mayor liberación de libros de la historia”.
Cada ejemplar contendrá un código que, al introducirse en la web de la iniciativa, sumará tres euros a proyectos de integración laboral de jóvenes madrileños en riesgo de exclusión social. Si el libro vuelve a ser depositado en la calle tras su lectura y alguien lo registra de nuevo en internet, las entidades organizadoras donarán otros tres euros a la causa.
Esta actividad está basada en el bookcrossing, un fenómeno que, desde su creación en EE.UU. en 2001, se ha popularizado enormemente en distintos países, incluido España. Personas anónimas, normalmente organizadas a través de internet, comparten sus libros dejándolos en lugares estratégicos de las ciudades. Read more…
Pregunta: La melancolía es uno de los sentimientos más presentes en su libro. Por su edad y por algunas de las canciones que menciona en “La primera noche fue española” debió vivir la Movida Madrileña ¿Qué queda de aquella ciudad? ¿Se cumple en este caso el dicho de que cualquier tiempo pasado fue mejor?
Respuesta: De aquella ciudad queda el espíritu de la gente de querer hacer cosas a pesar de todo. Las ganas de divertirse y de estar abiertos a cualquiera. Los buenos tiempos siempre lo son de cada uno, en cualquier caso. Las cosas que se viven en la juventud se quedan impresas de manera diferente porque tienen el sabor de lo nuevo. Y eso es lo que hay que buscar siempre, lo nuevo, ese es el secreto de sentirse joven.
P: En su obra recuerda en varias ocasiones lo importante que es soñar, sobre todo despierto ¿Cree que con el paso de los años nuestros sueños se vuelven tan materiales, pragmáticos y terrenales que pierden su esencia?
R: Imagino que depende de cada uno. Pero soñar no tiene que ser despegarse de la realidad. Yo sé que no tengo alas, pero eso no me impide soñar con que vuelo. Los sueños nos ayudan porque nos dan fuerzas para cumplirlos, pero también porque son bellos en sí mismos, aunque sean imposibles de cumplir. La realidad debe servir, en este caso, para no producirnos frustración por no cumplirlos. Read more…
Dijo una vez Paulo Coelho que la posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante. Cito al prestigioso autor brasileño por dos razones: en primer lugar porque, al igual que nuestro entrevistado, hace tiempo que descubrió las bondades de la red social Twitter. En segundo, porque Adolfo Suarez también tiene un sueño, llegar a vivir de lo que escribe, y está dispuesto a realizarlo.
Este madrileño de cuarenta y tres años, escritor, blogger y uno de los twitteros más queridos de la comunidad española (su nick es @cosechadel66), acaba de publicar su primer libro Primera Cosecha, una recopilación de algunos de sus mejores posts. El amor, la melancolía o la crítica social más mordaz son algunos de los temas que trata en sus copitas, como él denomina a sus relatos.
Aunque ha dedicado la mayor parte de su vida laboral al diseño gráfico ahora ocupa el tiempo en su gran pasión, escribir. Tras contactar con él a través de Twitter, accedió encantado a ser entrevistado para Backstage.
Pregunta: ¿Cuándo y por qué comenzó a escribir su blog?
Respuesta: En diciembre del 2008, aunque había tenido intentos más o menos serios en años anteriores. Quería tener un espacio donde ir recogiendo, por un lado, todo aquello que me iba llamando la atención en la red, así como un sitio donde ir dando rienda suelta a la escritura o a la opinión. Read more…
Antonio García es uno de esos profesores universitarios que una vez escribió un libro. Con un puesto asegurado y su obra de imprescindible lectura bajo el brazo debió pensar que impartir clases en la Universidad Complutense de Madrid no le supondría ninguna dificultad. Convirtió “Producción periodística en nuevas tecnologías” en “Lo que de verdad me interesa”, sin preocuparse de actualizar los contenidos, ofrecer clases interesantes o ajustarse a un programa. Pero parece que por fin hay alguien dispuesto a poner fin a los desatinos y malas artes de este señor. Read more…
El pasado 11 de marzo, cuando se cumplían seis años de la masacre perpetrada en los trenes de Madrid, leí uno noticia que despertó en mí un fuerte sentimiento de rabia e indignación. El Ministerio de Interior ha puesto en manos de la Abogacía del Estado el caso de una mujer que presuntamente habría defraudado a la administración haciéndose pasar por víctima de los atentados. Lorena Candelario, nacida en Ecuador, ha recibido durante todo este tiempo decenas de miles de euros reservados a los afectados, la nacionalidad española e incluso un piso de titularidad pública. Bastó un diagnóstico de reacción aguda al estrés, presumiblemente erróneo, para que fuese acogida.
No crean que éste es el único caso en el que alguien finge ser lo que en realidad no es. A diario nos encontramos con situaciones similares, aunque no sean tan alarmantes ni ocupen la portada de ningún periódico. ¿Qué me dicen de ese político que se deja engatusar por el empresario de turno? ¿No fue elegido para velar por los intereses de la ciudadanía? Podría seguir con los profesores universitarios que rara vez pisan un aula, los curas expertos en legislación sobre el aborto e incluso con los periodistas.
Y es que la TDT, presentada como la gran revolución de la televisión, ha dejado, de momento, varios pseudodebates protagonizados por quienes, siendo periodistas, se dedican a la propaganda , la polémica y el griterío más zafio. A su lado, los programas del corazón: sus fuentes fiables, “periodistas” de dudosa cualificación y esas entrañables broncas de guión, parecen cosa de niños.
Eran apenas las nueve de la noche cuando ayer atravesé esa calle y, por puro instinto, mis manos acudieron rápidamente a proteger en los bolsillos del pantalón mi kit de supervivencia en la gran ciudad: cartera, teléfono móvil y mp3. También mis pasos comenzaron a acelerarse. La sensación de peligro inminente e inseguridad no son gratas y, cuando las experimentamos, solemos tratar de alejarlas de nosotros en el menor tiempo posible.
A ambos lado de la calle prostitutas de infinidad de nacionalidades, especialmente de países del Este, esperaban su siguiente servicio. Otras, más impacientes, o seguramente más necesitadas, se abalanzaban sobre posibles clientes, en su mayoría hombres mayores, que desechaban sus ofrecimientos con un simple movimiento de cabeza. Otros las ignoraban y proseguían su camino con semblante serio. Read more…