“Vivimos con ciento veinticinco euros al mes y la comida que nos dan en las iglesias”
Ser optimista en la España del 2001 era relativamente fácil. La economía vivía una época de bonanza auspiciada por un sector inmobiliario en auge. Los pisos se vendían sobre plano y los ayuntamientos no paraban de recalificar terrenos que las constructoras se rifaban. El ladrillo, decían, era la mejor inversión. Quien más y quien menos se lanzó a la compra de una segunda vivienda, si éramos tan ricos ¿por qué privarnos del apartamento en Torrevieja?
El paro descendía hasta niveles históricos, menos de dos millones de españoles, la mayoría empleados en la economía sumergida.
Atraídos por el progreso, millones de personas dejaron sus países en busca de un futuro mejor. Con papeles o sin ellos, los inmigrantes encontraban trabajo en poco tiempo. Plantaciones de fruta, cuidado de personas mayores o niños, limpieza de casas y, cómo no, la todopoderosa construcción les recibieron con los brazos abiertos. Hasta que la burbuja se pinchó.
De repente, el simpático marroquí que recogía fruta y la amable señora rumana que cuidó de nuestra abuela comenzaron a resultar una carga para nuestra maltrecha economía. Dicho y hecho, con la misma facilidad con la que los acogimos pasaron a engrosar, junto a millones de españoles, las listas de parados.
María es una de ellos. Con apenas catorce años, abandonó sus clases de peluquería en Ecuador y vino a España dispuesta a compatibilizar la jornada laboral con sus estudios. Han pasado casi diez años en los que la vida le ha mostrado su lado más amargo en demasiadas ocasiones. Ahora tiene dos hijos, fruto de relaciones distintas y se encuentra en paro. Tras concertar la entrevista me recibe en su humilde vivienda del madrileño barrio de Tetuán. Allí, me encuentro con una mujer joven, sólo tiene veinticuatro años. Regordeta y bajita, María parece cargada de vitalidad y luce una leve sonrisa. A diferencia de otras personas de su generación, las marcas en su cara reflejan un pasado cargado de momentos y experiencias terribles, como estoy a punto de conocer. Read more…
El domingo 14 de noviembre Madrid amanecerá cubierta de libros. El ayuntamiento, en colaboración con la cervecera Mahou, distribuirá 30.000 por las calles de la capital en lo que han calificado como “la mayor liberación de libros de la historia”.
Cada ejemplar contendrá un código que, al introducirse en la web de la iniciativa, sumará tres euros a proyectos de integración laboral de jóvenes madrileños en riesgo de exclusión social. Si el libro vuelve a ser depositado en la calle tras su lectura y alguien lo registra de nuevo en internet, las entidades organizadoras donarán otros tres euros a la causa.
Esta actividad está basada en el bookcrossing, un fenómeno que, desde su creación en EE.UU. en 2001, se ha popularizado enormemente en distintos países, incluido España. Personas anónimas, normalmente organizadas a través de internet, comparten sus libros dejándolos en lugares estratégicos de las ciudades. Read more…
Antonio García es uno de esos profesores universitarios que una vez escribió un libro. Con un puesto asegurado y su obra de imprescindible lectura bajo el brazo debió pensar que impartir clases en la Universidad Complutense de Madrid no le supondría ninguna dificultad. Convirtió “Producción periodística en nuevas tecnologías” en “Lo que de verdad me interesa”, sin preocuparse de actualizar los contenidos, ofrecer clases interesantes o ajustarse a un programa. Pero parece que por fin hay alguien dispuesto a poner fin a los desatinos y malas artes de este señor. Read more…
El pasado 11 de marzo, cuando se cumplían seis años de la masacre perpetrada en los trenes de Madrid, leí uno noticia que despertó en mí un fuerte sentimiento de rabia e indignación. El Ministerio de Interior ha puesto en manos de la Abogacía del Estado el caso de una mujer que presuntamente habría defraudado a la administración haciéndose pasar por víctima de los atentados. Lorena Candelario, nacida en Ecuador, ha recibido durante todo este tiempo decenas de miles de euros reservados a los afectados, la nacionalidad española e incluso un piso de titularidad pública. Bastó un diagnóstico de reacción aguda al estrés, presumiblemente erróneo, para que fuese acogida.
No crean que éste es el único caso en el que alguien finge ser lo que en realidad no es. A diario nos encontramos con situaciones similares, aunque no sean tan alarmantes ni ocupen la portada de ningún periódico. ¿Qué me dicen de ese político que se deja engatusar por el empresario de turno? ¿No fue elegido para velar por los intereses de la ciudadanía? Podría seguir con los profesores universitarios que rara vez pisan un aula, los curas expertos en legislación sobre el aborto e incluso con los periodistas.
Y es que la TDT, presentada como la gran revolución de la televisión, ha dejado, de momento, varios pseudodebates protagonizados por quienes, siendo periodistas, se dedican a la propaganda , la polémica y el griterío más zafio. A su lado, los programas del corazón: sus fuentes fiables, “periodistas” de dudosa cualificación y esas entrañables broncas de guión, parecen cosa de niños.
La plaza de María Soledad Torres Acosta y sus calles aledañas, situadas a pocos metros de la plaza de España y la Gran Vía madrileña, se han hecho tristemente famosas en las crónicas de sucesos debido a la prostitución que recorre sus aceras, el continuo trapicheo de drogas o los delitos menores que suceden a diario.
Ya nadie parecía recordar que hasta el año 2005 fue allí donde prestaron su servicio a los madrileños los emblemáticos cines Luna, cuando cuatro amigos, jóvenes, soñadores y con pocos recursos, decidieron devolver la vida a un espacio que languidecía bajo una gran capa de polvo y telarañas que cubría su patio de butacas.
Y con este propósito crearon el festival Cineshock, una iniciativa que pretende proyectar de forma gratuita, una vez al mes, películas de serie B en todas sus variantes: zombies, vampiros, gore… Por suerte para nuestra cultura aún quedan algunos “locos” incapaces de renunciar a sus sueños, por muy irrealizables que éstos parezcan.
Eran apenas las nueve de la noche cuando ayer atravesé esa calle y, por puro instinto, mis manos acudieron rápidamente a proteger en los bolsillos del pantalón mi kit de supervivencia en la gran ciudad: cartera, teléfono móvil y mp3. También mis pasos comenzaron a acelerarse. La sensación de peligro inminente e inseguridad no son gratas y, cuando las experimentamos, solemos tratar de alejarlas de nosotros en el menor tiempo posible.
A ambos lado de la calle prostitutas de infinidad de nacionalidades, especialmente de países del Este, esperaban su siguiente servicio. Otras, más impacientes, o seguramente más necesitadas, se abalanzaban sobre posibles clientes, en su mayoría hombres mayores, que desechaban sus ofrecimientos con un simple movimiento de cabeza. Otros las ignoraban y proseguían su camino con semblante serio. Read more…
Hoy es un día triste para la cultura madrileña, esta mañana ha sido desalojado el Patio Maravillas, un emblemático edificio okupado, situado en el número 8 de la calle Acuerdo. Y se trata de una mala noticia porque con su clausura se pierde una de las iniciativas culturales más interesantes y elogiables de la capital.
La desaparición de este espacio polivalente autogestionado, como es definido en su página web, deja huérfanos a todos aquellos que con su participación hicieron posible la puesta en marcha de un gran número de servicios y actividades, abiertas a la ciudadanía en su totalidad. Talleres permanentes, asesoría jurídica o clases de español para inmigrantes son tan sólo algunos ejemplos de lo que allí sucedía a diario. Read more…
El pasado viernes Telecinco volvió a dar un argumento más para desenchufar el televisor y bajarlo al trastero con el resto de trastos que en otra época fueron útiles pero hoy acumulan polvo. Belén Esteban presentaba nueva cara en uno de los contenedores de morbo, banalidad y sordidez de la “cadena amiga”, Sálvame Deluxe. Y el público respondió. Con un 26% de share y 3.147.000 de espectadores Telecinco lideró la noche del viernes.
Todo para comprobar los efectos de la cirugía en uno de los rostros más emblemáticos del corral de gallinas en el que se ha convertido la televisión. Un corral del que personas como Jorge Javier Vázquez han hecho su medio de supervivencia e incluso el modo de obtener el reconocimiento profesional.Read more…
Cuando llegué a Madrid para comenzar mis estudios universitarios, el precio del metrobús (los billetes de diez viajes utilizados en la red de transporte público madrileño) costaban 6,40 euros. En tan sólo tres años he podido comprobar como los responsables del servicio han ido aumentado de forma desmesurada su precio hasta llegar a los 7,40 euros actuales.
Hace pocos días los madrileños recibimos una noticia que de pura exageración podría parecer cómica. El precio del metrobús subirá en Enero a nueve euros. Así es, aunque se prevé que el IPC continúe bajando el Consejo de Administración del Consorcio Regional de Transportes de la Comunidad de Madrid (organismo que también depende del ayuntamiento y el Gobierno Central) ha decidido incrementar el precio de este billete en un, nada desdeñable, 21,7%. En tiempos de crisis, sí señor. Read more…